¿Cierras los ojos al besar?

Bastantes personas creen que los ojos se cierran al dar un beso por el hecho de que la visión no es capaz de enfocar un objeto (un semblante, en un caso así), a tan corta distancia. No obstante, la razón es bien diferente. Conforme el estudio de un equipo de sicólogos del Royal Holloway College, de la Universidad de la ciudad de Londres (R. Unido), cerramos los ojos al besar, simplemente, para concentrarnos mejor en esta labor.

Conforme con los resultados de esta investigación, dirigida por Polly Dalton y Sandra Murphy, sicólogas cognitivas, cuando el sentido de la vista está “en acción”, el resto de los sentidos son percibidos con menos intensidad. “La consciencia del sentido del tacto está dependiendo del nivel de percepción que el cerebro hace de una labor visual simultánea”, mantienen.

¿Por qué sucede esto? La vista, sin ningún género de dudas, es el sentido más relevante. Existen un elevado número de trabajos que prueban que la mayor parte de la información que capta nuestro cerebro, entre un ochenta y un noventa por ciento , lo hace a través del sentido de la vista. Basándonos en estos resultados, los otros 4 sentidos (oído, olfato, gusto y tacto), aportan a nuestro cerebro entre el diez y el veinte por ciento de la información que percibimos. Semeja lógico entonces que cerremos los ojos cuando deseamos concentrarnos en un sabor, un fragancia, un sonido y, como es lógico, un beso.

¿De qué manera se ha efectuado el estudio?

Para conseguir estas conclusiones, Dalton y Murphy solicitaron a un conjunto de voluntarios hacer diferentes labores de busca de letras que suponían diferentes grados de complejidad. A lo largo de dichas labores, los participantes debían asimismo atender a vibraciones que se les aplicaron en un cincuenta por ciento de los ensayos de forma simultánea, en la mano izquierda o bien en la mano derecha. Los resultados conseguidos en la prueba descubrieron que, cuanto mayor era la complicación de las las pruebas visuales, mayor era la complejidad para percibir los estímulos táctiles (vibraciones), que los participantes recibían en sus manos. Tal como ha declarado Sandra Murphy: “Ensayos anteriores habían revelado que el incremento de las demandas de una labor visual podrían reducir la percepción de los estímulos auditivos y, asimismo, de otros estímulos visuales. Nuestra investigación extiende este descubrimiento al sentido del tacto, lo que es particularmente esencial debido al creciente empleo de información táctil en los sistemas de advertencia: un caso de esto son las alarmas táctiles que ciertos vehículos emiten para advertir al conductor que se sale del carril. Es esencial saber que la persona al volante es menos sensible a estas señales táctiles cuando está concentrado efectuando labores visuales exigentes, como buscar una dirección en los carteles de la carretera”.

Los labios: ”material sensible”

Mas hay otra razón poderosa que nos impulsa a cerrar los ojos en el momento en que nos besamos: la alta sensibilidad que tienen los labios. A simple vista, se ve que la piel que los conforma es diferente a la del resto. Su color es más rojizo debido a que están compuestos de exactamente la misma mucosa que cubre el interior de la boca y, por ende, carecen de la capa protectora que tiene el resto del cuerpo. Por esta razón, se secan habitualmente y precisan hidratación frecuentemente. Además de esto, cuentan con la mayor concentración de células receptoras y nervios sensoriales de todo el cuerpo. Tal como mantiene la maestra de la Universidad de Texas, Sheril Kirshenbaum, autora de “La ciencia de besar. Lo que afirman nuestros labios”, “Nuestros labios están repletos de terminaciones inquietas. Esto quiere decir que, con solo rozarlos, estamos mandando una catarata de señales al cerebro”.

Ya sabes por qué razón los besos son mejores con los ojos cerrados. Feliz Día de San Valentín.